Carter

Hay una voz...

Hay una voz dentro de mí. Me habla todo el tiempo. No me deja pensar. Cuando llega la noche y nadie me ve, la escucho, durante horas. No quiero que nadie sepa de esta voz dentro de mí, no quiero que nadie sienta lástima por mí, no quiero ser el tema de conversación de nadie. A veces, esta voz llora. Siento pena por ella, lloro también. Me dice que la deje salir, que juntos podemos hacer mucho más que separados. Le digo que no. Que estaremos separados hasta fallecer. La voz se entristece.

Hay una voz dentro de mí. Me dice que me ama y que es lo que debería importarme. No la escucho. No quiero escucharla. Comienza a gritarme, desesperadamente. ¡Cobarde! ¡Cobarde! ¡Cobarde!. La encierro. No le gusta ser encerrada, se siente encarcelada. No me importa. Es lo mejor para ambos. Nadie puede saber que existes, nadie puede saber que eres parte de mí.

Hay una voz dentro de mí. Cada día crece y crece, cada día adquiere mayor fuerza. Quiere libertad. Todos queremos libertad. La buscamos, la deseamos, la anhelamos. Fracasamos en la búsqueda. Esta voz conoce todos mis secretos, mis pecados, mis pensamientos, mis heridas, mi soledad, mi ambición. Esta voz me conoce. Conoce mi dolor. Esta voz ha sufrido, está sufriendo. ¿Seré el único que escucha la voz?

Hay una voz dentro de mí. Cada día lucha por salir. Me susurra al oído recuerdos antaños. Hemos reído. Hemos llorado. Hemos amado. Hemos odiado. Hemos besado. Hemos hecho el amor. Siempre ha estado conmigo y siempre lo estará. Esta voz me acompaña a todas partes. Esta voz es la única que siempre ha estado presente para mí. Nadie más que ella. En las nostálgicas tardes de primavera. En los obscuros días de verano. En los regocijantes días de otoño. En los calurosos días de invierno. Con el tiempo las personas se van, se fueron, esta voz, se ha quedado.

Hay una voz dentro de mí. Es mi ángel y mi demonio. Mi verdugo. Me sentencia a los horrores más macabros. Me mata cada día con recuerdos y me revive al siguiente con los mismos. La peor tortura, la memoria. Esta voz es mi infierno y mi cielo. Mi paraíso infernal. A veces, quiero que salga y sea libre. Pero no, no puede ser. Y no será así.

Hay una voz dentro de mí. Ha crecido. Me ha superado. Tiene más fuerza y energía, caracteres que yo ya no poseo. Esta grande. Es fuerte, indomable, incontrolable. Tiene su propia voluntad. Tiene su propio juicio. Vela por sí sola. Ya no depende de mí, ahora yo dependo de ella. Un giro en trescientos sesenta grados. La puedo ver, brilla más que el sol, ilumina más que sol, quema más que el sol. Es libre.

Hay una voz dentro de mí. Me habla todo el tiempo. En la mañana. Durante la tarde. En la noche. Me dice que quiere ser libre. Que seamos uno. Yo no quiero. Ya no puedo hacer nada, esta voz me ha ganado. Siempre tuve la impresión de que la tenía cautiva, encerrada, que dependía de mí. No, nunca ha sido así. Nunca fue así. Fui yo el cautivo. Yo dependía de ella. Yo quería ser libre. Ahora que la luz se apaga y la vida se esfuma, la voz me deja, se despide como una vieja amiga. Ahora podré ser yo. Por fin, he encontrado la libertad.

Sábado, Agosto 19, 2017

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