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LA EXTRAÑA EXPERIENCIA DE ERICK

Escrito por LUIS COSíO YANA. Posted in Cuentos

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Muy de madrugada, Erick descansaba  en su lecho pensando en la ultima vez que vio a su madre. Recientemente habían tenido una discusión por teléfono y como ella  vivía en otro estado; estaba considerando la posibilidad de ir a visitarla y limar asperezas.  Estaba en total oscuridad, no veía su reloj brillante que tenía en el cuarto, no sabía que horas eran y se preguntaba a que horas iba a amanecer. De repente sintió una  fuerte sacudida y su espíritu fue proyectado a un lugar desconocido por el, sintió que su presencia estaba en lo alto de un lugar, pero estaba en penumbras casi no lograba observar nada, había sufrido una transferencia de conciencia sin saberlo.

De  pronto  se prende la luzescucha unas voces que lo desconciertan.

No comprende lo que esta pasando, su mirada se posa en su entorno y siente un gran asombro pues no cree lo que sus ojos están viendo. Tenía una perspectiva privilegiada, miraba desde lo alto de ese extraño lugar, era un testigo involuntario además de ser invisible. Trato de saber en que lugar se encontraba;  de momento no lo supo.  Aunque no comprendía bien, se encontraba en un anfiteatro o morgue donde descansan los muertos por un rato. Se encontraba como un observador silencioso e invisible y miró que  estaban entrando dos personas vestidas de blanco que recién habían prendido la luz y esto es lo que sigue:

QUE BUENO QUE PRENDISTE LA LUZ ¡AQUÍ  DA MIEDO!

Era un Doctor y su ayudante; una  Enfermera.

Habla el Doctor–Yo no quería estar  en este departamento.

Habla la Enfermera  – ¿Por que Doctor?

Doctor–-Es que me gusta la vida, el movimiento; aquí solo se respira  silencio, soledad y muerte.

Enfermera – ¿A quien  venimos a buscar?

Doctor: –  No te preocupes, aquí los nombres no son tan importantes; te lo diré cuando lo encontremos. Tu vas a ir viendo las fichas de identificación  una por una, pues hace tres años que no entraba aquí y no se como están acomodados los cuerpos.

La  enfermera comienza por destapar el primer muerto, siente correr por su cuerpo desagradables sensaciones al observar los muertos totalmente fríos e inmóviles, sin vida alguna.

Enfermera: –Me dan escalofríos aquí Doctor.

Doctor: – Pero algún día tu y yo estaremos aquí ¿o no?

Enfermera: -Si, pero eso esta muy, pero muy lejos doctor.

Doctor – Eso es lo que tu piensas,  a ver, dime el nombre de este fiambre.

Enfermera: –-Se llama Alberto, de 56 años, murió de cáncer en la próstata.

Doctor: –Que muerte tan dolorosa le tocó a este hombre, imagínate que sientes que te estas quemando vivo por dentro y  eres dolorosamente

Conciente  de ello y que solo drogas muy potentes  son capaces de quitarte el dolor  ¡Que espanto! no, no es este el que buscamos, tápalo y veamos el siguiente. No comprendo  por que decimos amar la vida y no nos hacemos exámenes médicos, ya que el cáncer puede ser curable si se detecta a tiempo.

La enfermera tapó el cuerpo muerto y avanzó hacia el siguiente cuerpo, Lo destapó y vio el nombre, pero al  destaparlo sintió asco y repugnancia, miró  a un hombre joven con la cara muy delgada y llagada, Por los rasgos se dio cuenta que era un travesti o era un homosexual,  tenia muy trabajada  la ceja y la boca, el pelo pintado de rubio contrastando con su piel morena.

Enfermera -Este era gay y murió a consecuencia de sida, su nombre era Raúl.

El doctor Curtis captó el rechazo en la cara de Helena y dijo: –No juzgues a las personas por su apariencia u orientación sexual,   todos somos dueños de nuestra vida y cuerpo, podemos vivir de la manera que se nos antoje. Esto es simplemente algo desafortunado pues era muy joven ¿Cuantos años tenia?

Enfermera –27 años.

Doctor – Estaba en la flor de la vida, ¡Que triste es esto! pero no es este al que buscamos.

La enfermera tapó el cuerpo y avanzó hasta el siguiente,  se dispuso a destaparlo y así lo hizo.

Enfermera –Este esta muy hinchado,  todo cortado muy lastimado

Muy ensangrentado, ¡Que feo! apenas si veo su bigote y esto era un hombre,  la ficha dice…  ah maldito infeliz e  inconciente,  no solo el se fue a la tumba, sino también se llevó a su esposa e hijos que están aquí en seguida pues murieron cuatro: él,  la esposa y sus dos hijos de 4 y 3 años en un accidente vial; manejaba total y completamente borracho: ¡Aun huele a alcohol!

Los hijos y la esposa nunca probaron el alcohol, pero murieron a causa de el.

Doctor – Helena (Enfermera) no juzgues a las personas, pues no sabemos nada de estas ellas… ¿Como sabes si tenía problemas graves? ¿Cómo sabemos si el alcohol era su única salida? ¿Cómo podemos saber si las adicciones le fueron heredadas por sus propios padres?   Además las vidas tan vacías que llevamos en las grandes ciudades; nos obligan a consumir drogas o  alcohol para disfrutar algo dentro de lo difícil del vivir. Los seres humanos somos herederos de miles de enfermedades y de defectos evidentes o no,  pero todos sabemos que  no hay nadie perfecto; cualquiera puede nacer con una personalidad alcohólica sin saberlo.

Enfermera – ¿y cuales son esos rasgos de personalidad?

Doctor –Egocentrismo, egoísmo, inmadurez emocional,

A veces mucho miedo ante la vida y muchos rasgos más.

Enfermera – ¿Pero como se justifica que haya matado a su esposa e hijos?  

Doctor – No hay justificación alguna Helena, bueno veamos al siguiente cuerpo, pues este no es el que buscamos.

Ambos pasaron el cuerpo muerto de la esposa e hijos mientras Helena  pensaba en silencio “Sea lo que sea, nadie tiene el derecho de disponer de la vida de los demás, así se  este demasiado  alegre o muy triste”

La enfermera avanzó hasta el siguiente cuerpo y se dispuso a destaparlo.

Enfermera – Sin identificación alguna, sexo femenino,  aproximadamente 65 años sin identificar, la asesino el asesino silencioso ¡murió intoxicada!

Doctor –A veces la gente inteligente comete locuras, de seguro esta señora cerró todas sus ventanas para que no entrara el frío y así aprovechar el gas que tan caro esta, pero aparte selló todas las aberturas en las ventanas y las puertas; impidiendo la circulación de aire tan necesaria para la combustión del gas. Obreros, profesionales, cultos e ignorantes mueren de la misma manera o de otras formas tan  necias, no es este el que buscamos.

La  enfermera tapó el cuerpo y se encamino al siguiente muerto.

Enfermera –Este es hombre: se llamaba Anselmo, murió de 53 años de edad de la diabetes.

Doctor – Los estilos de vida modernos, así como la falta de ejercicio, las vidas sedentarias y solitarias, la comida chatarra, Y

el descuido personal nos dan como resultado vidas enfermas, pues la diabetes y la insuficiencia renal, aparte de otras enfermedades como la hipertensión, males del corazón cáncer de seno, cérvico-uterino etc. están diezmando a nuestra población y a nivel personal nada hacemos por evitarlo. La diabetes es terrible si no se cuida, no es este el que buscamos.

La enfermera tapó el cuerpo y se encamino al siguiente,

Lo destapó y era un niño de 3 años muerto de pulmonía

Enfermera – Donde estaban los padres me pregunto  yo, pues aquí hay mucho descuido.

Doctor  –Helena: te dije que no juzgaras,  todos nos atribuimos el derecho de opinar sobre la vida y muerte de los demás, sin tener en cuenta nuestros propios errores y defectos.

Este angelito ya esta con dios, el se lo llevó de este valle de lagrimas  pero no es este al que buscamos, sigamos adelante.

Enfermera –Esta mujer de nombre Angélica de 48 años,

Murió de cáncer de seno, no entiendo como un simple examen hace algunos años le pudo salvar la vida; algunos canceres son curables cuando se detecta oportunamente ¿por que no se los hizo?

Doctor –Helena: te digo otra vez no juzgues a nadie, algunas veces sus propios miedos son invencibles… ¡Como el miedo de morir de cáncer! y a fin de cuentas; de lo que  más temía… ¡De eso murió!

Enfermera  – ¿Será que ella misma se creó ese cáncer con su mente Doctor?

Doctor –Dúdalo  Helena,  las capacidades de la mente humana no las conocemos y nos asombran.  Haríamos bien como ciencia examinar  y en su caso hasta aceptar algunos milagros de la vida  para aprender algo de ellos y aplicarlos en personas enfermas.

Helena estaba inquieta, ansiosa, pues miraba los cuerpos muertos frente a frente y ya no estaba segura de su vida e inmortalidad, pues niños, jóvenes, adultos y mayores estaban muertos frente a sus ojos y negar su propia mortalidad le era imposible. Morimos de muchas formas, mueren cultos e ignorantes, sanos y enfermos, niños y ancianos, hombres y mujeres,  en casas o en las calles u hospitales, de manera lenta o rápida;  en fin, la muerte es el destino final para cada ser vivo en este mundo. “La muerte es el premio por vivir”

 

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