La triste historia de gabriel
GABRIEL ESTABA SENTADO EN LA SILLA, hizo un gran esfuerzo para alcanzar el vaso de leche que estaba en la mesa.
—Me lleva el diablo, ya ni el vaso de leche veo.
Trato de ver el pedazo de pan que tenía a un lado, con gran esfuerzo lo tomó, lo remojó en la leche y se lo llevó a la boca, pues tenía hambre.
— ¡Carajo! que duro es no tener dientes.
Lo dijo con mucho sentimiento y con los ojos vidriosos.
Ya no podía comer alimentos sólidos, pues no tenia dientes; ni siquiera postizos.
Allá afuera había un atardecer hermoso soleado, pero Gabriel ya no podía disfrutarlo pues sus ojos casi no podían ver nada, sus ojos ya no le servían.
Desde hacia varios años atrás, se agarraba de las paredes para moverse dentro de su humilde vivienda y se ayudaba con un bastón, pues la artritis estaba muy avanzada. Algunas veces que amanecía sin fuerza en sus pies; se arrastraba por el piso de un lado a otro. Su esposa ya había muerto años atrás, ¡un infarto se la llevo de este mundo! Con gran esfuerzo se incorporo, tomo su bastón y caminó por el pasillo, lo hizo con gran dificultad, se dirigía al dormitorio pues tenia sueño aunque luego al llegar y acostarse; se le desvanecía.
Mientras recorría su triste vivienda sucia, a oscuras y en completa soledad, recordaba que en su juventud le molestaba mucho la suciedad y el desorden, pero ahora las cosas habían cambiado mucho, pues el ya no podía limpiar, había aprendido a tolerar lo intolerable, pues esta pequeña vivienda que antes le hubiera parecido ratonera; ahora le parecía demasiado grande con dos cuartos, un baño y un pequeño pasillo.
— ¡jodido! nunca pensé en llegar a vivir en un cuchitril como este, ¡como trae
Cambios la vida!
Entró en el dormitorio y con penalidades se dirigió al espejo grande que conservaba aun. encendió la luz y trato de ver su imagen en el espejo; miraba un poco mas que sombras sin definición, pero si alcanzó a percibir sus canas, muchas arrugas, y su calva, se miraba totalmente viejo, anciano a mas no poder, nunca pensó que llegaría a ser tan viejo, ¡81 años!.
—Me cuesta mucho trabajo creer que este vejete soy yo— se decia a si mismo
Parecía que había vivido cientos de años, estaba haciendo un gran esfuerzo por no llorar, pero finalmente las lágrimas se le salieron al verse en ese lamentable estado.
Sus hijos lo abandonaron además de haberlo despojado de sus ultimas propiedades que le quedaban.
Su hija le mandaba alimentos que conseguía baratos en los supermercados, un nieto se los entregaba, pues la crisis económica también la había afectado a ella.
Tenía años sin ver a su hija, pues desde que murió su esposa surgieron los resentimientos. Sus hijos lo culpaban por la muerte de su esposa; madre de ellos.
Decían que el acabó con la vida de ella a causa de la mala vida que le dio,
También decían que cuando ella murió; el no les aviso con tiempo, pues solo la hija asistió al funeral.
Y como suele suceder en la vejez, cuando no se tiene la vitalidad para detener a la mente loca; se sucumbe ante la avalancha de recuerdos que hacen sufrir a diario y a todas horas, ya que cuando las puertas de la percepción se van cerrando una por una, quedamos a merced de una mente loca que nos va llevando al infierno en nuestros últimos días.
Su mente se le volvió venenosa, llenándolo de remordimientos por todo lo pasado,
Y estaba en un circulo vicioso; una y otra vez, volvía a revivir los momentos en que cayó en desgracia. Los momentos felices que pasó nunca más regresarían
Y lo hacían sufrir más que gozar. ¡Que dura es la vida! se decía una y otra vez.
Recordaba mucho a su esposa que le acompañó toda una vida.
— ¡Mientras hay juventud hay todo! ¡No hay juventud no hay nada!
Los años le pesaban cada día mas, ya no quería levantarse a vivir, las lágrimas se le salían solas de sus cansados y ciegos ojos.
Estaba muy deprimido, y con mucho sentimiento dijo:
—la vida es una mierda, no me cabe la menor duda.
Gabriel era una persona muy ingrata, una de las tantas que viven en este mundo, la vida había sido muy generosa con él, pero en el final de su vida, renegaba con rencor y con tristeza por haber venido a esta vida.
Se hacia las mismas preguntas una y otra vez.
—Pero si tenia una familia feliz ¿Cómo es que estoy solo?
Tenía mucho dinero, muchas mujeres, hijos, propiedades y ahora estoy sumamente jodido y terriblemente solo.
Seguía lamentándose constantemente.
— ¡El refrigerador vacío! ¡Sin teléfono! ¡sin televisión! ¡sin computadora! ¡sin Internet! ¡sin celular caro! ese jamoncito que tanto me gustaba… ¡hace años que no lo pruebo! ¡Esa rica coca ya no se ni como sabe! Y casi no oigo nada, ya no puedo escuchar mi música favorita… ¿Que vida es esta?... si es que se le llama vida.
Se preguntaba como es que se quedó totalmente solo y en la miseria absoluta.
—papas y frijoles ¡joder!!... por que no me traen un bistec aunque sufra para comérmelo.
Cuando murió Nela, sus hijos lo abandonaron de plano y luego Gabriel puso un puestecito de sodas, dulces y papitas, “De esto me mantengo yo solo” se decía,
Le iba muy bien, pues todavía miraba más o menos, pero fue perdiendo la vista, los niños lo robaban muy feo y el nieto ya no quiso surtirle la mercancía,
Desde entonces se recluyó en su modesta vivienda y su hija nunca lo desamparó mandándole sus provisiones cada semana.
De repente sus dedos comenzaron a dolerle mucho y saco unas pastillas que cargaba en su bolsa, la deformación de sus dedos le hacia imposible el llevarse la pastilla a la boca pero lo hacia así… y batallando mucho se la tomó.
Siempre culpaba a los demás de sus propios errores como muchos de nosotros, por no decir que la inmensa mayoría. Increíble pero él se sentía perfecto, ¡tanta es la inconciencia! se acordaba de la miserable carta que le mando su hija hacia unos meses y decía así:
Querido padre, espero que te encuentres bien de salud y paso a decirte lo siguiente: el gas ya subió mucho de precio por favor no lo malgastes. Y como no sales de casa; me parece bien que te bañes cada semana y por las tardes, para que no uses el gas, como es tiempo de calor; Antonio te va a desconectar el calentador de agua por que es muy peligroso que este conectado sin uso. El periódico dice que pasamos de la zona “B” a la zona “A” que es mucho más cara, así que esto quiere decir que la luz subirá bastante por favor si puedes no prendas ni el radio. Por las noches desconecta el refrigerador para ahorrarnos 60 noches en el recibo bimensual de la luz y como ya no ves bien; Antonio ira a quitarte los focos sobrantes. Solo te dejara el de tu recamara y cocina. Pues tú has aprendido a moverte en la oscuridad y eso es genial.
Ya no pague el teléfono, pues ni me hablas, ¡para que lo pago! le dije a Meche la vecina que te de tus vueltas y se asome por la ventana a ver si estas bien Y por si algo se necesitara, ¡ella me avisara! Carlos sigue en nueva York ¡le va muy bien! dice que te extraña mucho y que cualquier día te da la sorpresota y te visitara, por su parte Rubén se fue a México DF y su empresa sigue creciendo, te manda muchos saludos y me dice que te extraña a mas no poder, que un día de estos te cae en casa, Bueno querido padre esto es todo por ahora.
Te Quiero mucho… tu hija Sonia.
— ¡Te quiero mucho! ¡Te quiero mucho! A otro perro con ese hueso--
Su egocentrismo le impedía ver que su hija ya casi anciana también batallaba en la vida y que pese a todo no lo había abandonado.
De sus otros hijos las actividades los habían absorbido y no tenían tiempo que darle, hacia años que no lo visitaban, su consuelo era que ellos estaban bien y eso era todo.
Y llegó a su mente la imagen de su esposa, ella finalmente había muerto dejándolo totalmente solo después de crear una familia.
dentro de tantos recuerdos, su mente se fue al pasado a sus 26 años cuando la vida , amor y suerte, salud lo acompañaban, era en verdad muy atractivo pues la vida lo había bendecido con un físico impresionante capaz de enamorar a cualquier mujer de cualquier clase social.
Era mas narciso que el mismo narciso, aquel que amaba su relejo en el agua.
Recordó las tantas veces que se miraba al espejo mientras se admiraba a si mismo.
—Soy muy guapo— se decía mientras se miraba con mucho amor en el espejo.
—debería de ser artista de cine, tengo mas de lo necesario.
La egolatría era una de las características de su personalidad.
Había terminado una carrera universitaria y trabajaba para una compañía muy famosa donde ganaba demasiado dinero, pues era muy inteligente, talentoso y hábil en las relaciones personales.
A sus 30 años se había casado, con una hermosa mujer que lo cautivo en gran manera, No cabía duda, la vida había sido muy generosa con el, mientras que a otros les dio mucho menos de lo indispensable para vivir.
Con tanto dinero comenzó a comprarse algunas propiedades además de una buena casa para su familia.
—¡sin familia no hay felicidad! —se decía una y otra vez
Su esposa era bella en verdad, pues era tan atractiva como simpática y muy amable con todo el mundo. Era un tipo en verdad muy afortunado pues la vida le sonreía por todos lados, no obstante de su matrimonio, sus aventuras extramaritales eran casi obligadas por su gran atractivo, dichas aventurillas le eran perdonadas por su bella esposa que parecía no darse cuenta.
—Mi autoestima esta mejor que nunca— se decía
Tuvo su primer hijo ¡que felicidad!, luego otro hijo y finalmente la tan ansiada niña ¡ya estaban completos! así la familia había crecido, ya eran cinco miembros
El trabajo seguía dando muy buen dinero.
¿Que más se puede pedir en la vida? se preguntaba seguido
Tanta felicidad parece ofensiva en un mundo desgraciado.
Y como la vida es una rueda de la fortuna; seguramente en una vida pasada había sido un pobretón muy infeliz, feo y desgraciado, ahora la vida lo traería en condiciones muy favorables de esas que generan mucha envidia, pues brinco desde lo mas abajo, hasta lo mas arriba.
Llevaba a su familia de vacaciones a muchos lugares cada año y él muy era feliz, ¡Eran la familia perfecta!
Pero el tiempo no se detiene y Gabriel llego a los cuarenta años, la edad le sentaba bien al tipo, aun con trabajo y la familia en pleno desarrollo, tenia aun muchos planes por llevar a cabo, ¡vida no te acabes! Se decía si mismo.
Trataba de permanecer joven y apuesto, se iba al gimnasio a diario, tomaba vitaminas de las mejores como las omega 3, resveratrol, etc. tomaba de todo para el envejecimiento, consumía muchas frutas y verduras y tenia chequeos médicos cada año. Repasaba sus cuantas en el banco y estaba satisfecho con la vida.
—A pesar de mis 43 años me siento y veo como de 25 años— se decía
Se arrancaba las primeras canas y se compro finalmente tinte para desaparecerlas, pues cada vez aparecían más y más a pesar del omega 3.
—¿Que tendré? pues atraigo a puras hermosas jovencitas — se decía con mucho orgullo. se estaba gestando en el una terrible crisis de la madurez que ni aceptaba ni se daba por enterado, pues en su cara había un tinte de tristeza que ahogaba con vanidad, vacaciones, ropa, joyas, celulares, pantallas de plasma, autos, mujeres y demás. Se reunía en un club exclusivo donde comentaba puras frivolidades cada día y por años. Por su lado, su esposa Nela, mostraba una felicidad triste, sufriendo de una gran baja de autoestima y depresión por estar unida a un tipo egocéntrico que no miraba mas allá de sus propias necesidades, siempre quería andar a la moda muy elegante. Ella había perdido su propia identidad, pues se había convertido en una esposa cariñosa, abnegada y después en una amorosa madre tipo sirvienta, que les ayudaba en todo a sus hijos, por orden del padre.
Nadie sospechaba que dentro de Nela, había un corazón ardiente y deseoso de amar, que un egocéntrico jamás entendería, pues él era como un pozo seco en un desierto ¡nada que dar! pobre Gabriel, pues nunca poseería el corazón de su esposa y de sus hijos a pesar de observarse lo contrario.
No amaba a ninguna mujer, pues solo amaba a las mujeres que eran reflejo de si mismo, como narciso que amaba su imagen en el lago.
Era un iluso pues decía tener una familia ¡todos eran felices! ¡Eran el matrimonio perfecto! ¡La familia perfecta!, pero luego la vida le mostraría lo contrario.
Gabriel llego a los cincuenta y ocho años
A pesar de verse en forma, los años ya se le miraban en el rostro a pesar de su pelo artificialmente negro. Sus hijos ya grandes denunciaban su verdadera edad.
Era adulto casi llegando a la ancianidad, la etapa mas temida por las personas.
—La vida pasa demasiado rápido, pero yo estoy como los buenos vinos; mientras mas años mas bueno— eso se decía una y otra vez.
Luchaba ferozmente contra la vejez, cremas, lociones, elixires, jarabes, vitaminas, pastillas, jugos dietas, ejercicio; en fin hacia de todo para evitar mostrar sus años.
Se miraba al espejo y aborrecía las canas y los surcos que surgían en su rostro a pesar de tanto cuidado. Le horrorizaba mirarse en el espejo por las mañanas. Le tenía prohibido a su nieto que le dijera abuelito.
—Dime papa Gabi — le decía, a su único nieto en ese entonces, pero el niño a Nela, sI le decía abuelita.
Gabriel paso de los sesenta
A los sesenta y tantos, probaba unas mascarillas muy buenas de no se que, pero efectivas 100% así decía el anuncio en televisión para verse mas joven. Gabriel mostraba la edad solo por las arrugas, pues nunca le gusto cultivarse, lo único que le preocupaba en el mundo, ¡Era su apariencia y la maldita edad que lo castigaba muy duramente! Según él, amaba a su familia, pero realmente nunca convivió con ellos a pesar de vivir juntos, era frío en sus relaciones, amable con todo aquel que lo esponjara. Su lucha contra la edad le estaba costando muy caro, pues ya pensaba muy seriamente en el bisturí, por aquello de la papada, la panza etc.
—Me quitare la papada, que me restiren las patas de Gallo, y me quitare las lonjitas de la panza para verme mas joven y también me injertare pelo por que ya se me esta cayendo, ¡tanta Guapura no se ira a la basura debo cuidarla! se decía.
Hacia unos años lo habían corrido del trabajo por viejo, ya no le servia a la empresa, les entrego vida y juventud y ellos lo pensionaron.
la pobre de Nela cada vez mas enferma, mas abandonada, primero por el esposo desde que se casaron, luego por sus hijos, ahora estaba terriblemente sola como la gran mayoría de mujeres que han creado una familia y se han olvidado de si mismas y finalmente se quedan terriblemente solas lo acepten o no.
Estaba como muchas, deseaba algo que la ilusionara, que la mantuviera viva.
Su orgullo de siempre fue tener un gran esposo talentoso y guapo, exitoso, amable, amoroso, fiel, dedicado a su familia etc. etc. etc. etc.
Siempre se lo envidiaron, pero simplemente no sabía por que se sentía como se sentía, Si todo estaba bien en la vida.
Ella no sabia lo terrible de vivir al lado de alguien cuya capacidad para amar nunca se desarrollo, ¡no tenia esa conciencia! De otra forma hubiera huido de inmediato de aquel ser subdesarrollado. Solo Vivian de apariencias, mas apariencias, ilusiones y mas ilusiones, Su vida era totalmente vacía y nunca lo aceptaría.
Dichas vidas en apariencia felices, suelen esconder terribles desilusiones, anhelos muy frustrados, y lo que vemos es una gran desdicha e infelicidad mimetizada como dicha y felicidad, ¡Como fachadas hermosas de viviendas miserables!
Tanta tristeza y depresión dan lugar a terribles consecuencias y vino la enfermedad en el ser más desprotegido, cansado, avejentado… “la madre abnegada “
¡Cáncer de seno! ella no sabia que su deseo de vivir se había extinguido, inconcientemente deseaba descansar en paz y por siempre, pero
Debería jugar en el juego de la sociedad y jugar a que Queria vivir, aceptó el tratamiento contra el cáncer; radiaciones, medicamentos etc. los gastos fueron por demás exorbitantes que mermaron los ahorros para la vejez de Gabriel, que en el fondo muy egoísta, desembolsaba el dinero con mucho dolor para curar a Nela de esa fea enfermedad. Y Nela a su edad; tenia un deseo muy oculto de morir, ese deseo mental se había somatizado. Después de muchas operaciones, radiaciones, etc. logro salvar la vida de manera casi milagrosa.
Gabriel y sus hijos estaban felices, pues el cáncer había desaparecido llevándose una fortuna. Nela que en apariencia estaba feliz, no sabría que hacer con su vida luego de salvarla, regresaba a su desdichada vida de siempre, se hacia preguntas con mucha tristeza ¿no seria mejor haber muerto? …¿para que prolongar las existencias desdichadas?... ¿eso no es un pecado? ¿Por que dios aun me tiene aquí en la tierra?
había quedado muy maltrecha de la enfermedad y solo escuchaba las tonterías de Gabriel, su esposo, que ya a los 70 años se vestía juvenil y que todo el día traía mascarillas dentro de la casa, solo cuando salía se las quitaba para mostrar su cara tersa según él.
Gabriel le preguntaba todo el día a Nela
—¿Nela me ves joven aun? —
¿La crema esta dando resultado?
¿Debo de cambiar de crema, tú que dices Nela?
Nela vivía una historia de horror continua con ese hombre a su lado.
Gabriel no sabia que todos aquí en la tierra envejecemos minuto a minuto y que la vejez a nadie perdona, el ignoraba que todos estamos listos para morir desde el mismo día en que nacimos, no sabia que la muerte es un premio, el no sabia que la vida le fue otorgada para evolucionar, cosa que no cumplió.
Nela no tardo en perder la batalla contra su diabólico inconciente que había decretado hacia muchos años su muerte, pues luego de algunos años ¡murió del corazón!
Dejando solo a Gabriel con deudas.
Su hijo Carlos vio la manera de quedarse con su gran casa y así lo hizo, lo despojo para luego venderla e invertir en nueva York a donde se fue a vivir, pues era arquitecto. Rubén abandono la ciudad y se fue a México; era licenciado en relaciones industriales y trabajaba en una gran empresa como el antes lo hizo.
Sonia era licenciada en administración de empresas y era la única que se quedó en la ciudad, los otros ya nunca volvieron por sus ocupaciones, según decían ellos.
Confinado en unos cuartillos Gabriel y Nela sufrieron del abandono de los hijos, solo Sonia era algo conciente.
Cuando murió Nela, los hijos ya Vivian en otras ciudades y no pudieron venir al funeral, Sonia se resintió con su padre por que no le aviso cuando su madre murió sino hasta el día siguiente, esa era la orden de Nela al saberse abandonada por sus hijos. Los ahorros quedaron en los hospitales y Gabriel utilizo su último recurso “un puesto de dulces y sodas en el barrio”
Quería tener la sensación de independencia económica, pero le fue mal por su gran edad para atenderlo.
Gabriel hizo valientemente un recuento de los daños, perdió:
Su físico impresionante
Su juventud
Su salud
Su esposa
Dinero, sus ahorritos para la vejez
Casa
Hijos
Muchos amigos
Su pelo
Sus ojos
Sus oídos
Había perdido casi todo, solo le quedaba perder la vida.
Pensó ilusamente que nunca envejecería, pensó que solo los demas enfermarían, había vivido una vida ilusoria pues al final nada le quedaba excepto la vida, pero pronto llegaría la muerte y en la más espantosa soledad se la quitaría.
Finalmente todo se va, la juventud, la belleza, el dinero etc. etc.
Y como dijo buda: la enfermedad, la vejez y la muerte a nadie perdonan, solo podemos prepararnos y estar a la espera, puesto que la vida se va en un suspiro,
El espíritu dejara esta envoltura cuando ya no le sirva, nos guste o no.
En mi humilde apreciación personal, me pregunto por que las personas nunca encuentran aquello que les de sentido a sus vidas.
Por ello recuerdo con mucha frecuencia a Seth, pues dijo “Debes vivir con la fe de que tu propósito está y será satisfecho. Debes vivir con la fe de que tienes tal propósito y significado o no estarías aquí”
Nuestros ojos nacen ciegos para descubrir la verdad tras estas vidas en apariencia caóticas y sin sentido… solo son visibles para aquellos que han trabajado descomunalmente las cosas del espíritu y que además han confiado en su intuición de que hay algo más que la vida observable, ¡Nos movemos en medio de vidas sin sentido, eso dificulta la visión clara!
Y con el fastidio de repetirme: finalmente todo se va, la juventud, la belleza, la salud, la compañía, las ganas de vivir, y el dinero puesto que en esta vida todo es prestado y se nos quitara en cuando arribe la muerte y ya que cuando esto suceda; nada nos podremos llevar. conociendo esto desde ahora; ¡Algo se podra hacer!
Me despido con una cita de osho “Recuerda, sólo lo que te puedas llevar al dejar el cuerpo es importante. Eso significa que, excepto la meditación, nada es importante; excepto la consciencia, nada es importante, porque la consciencia es lo único que la muerte no se puede llevar. Todo lo demás se lo puede llevar porque todo lo demás viene de afuera. Sólo la consciencia mana desde dentro: no se te puede quitar. Tampoco las sombras de la consciencia: la compasión y el amor, se te pueden quitar; son partes intrínsecas de la consciencia”
Solo con la meditacion se puede lograr el milagro de hacer frente a las condiciones mas difíciles que un ser humano puede enfrentar ¡solo con meditacion se puede ganar el reto de la vida!
FIN
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Una idea en acción.

