Publicidad..

Princers,,,

Escrito por Samuel Paiva. Posted in Cuentos

( 10 Votes ) 
Valoración del Usuario:  / 10
MaloBueno 

Ir a páginas...

Princers

 

 

“Mi aquejado corazón”

 

¿Realmente mi vida se reduce a esto? ¿Valió la pena vivir? Eh escuchado muchas veces la expresión: "es mejor haber amado y sufrido, que nunca haber amado" ¿pero qué hay de querer ser amado? Mi corta vida pasa delante de mis ojos como recuerdos fugases, mi corazón se agita por vivencias maravillosas y tristes que he vivido.

Pero en estos momentos es tarde para lamentar. Detrás de mí, un verdugo me conduce a lo que parece que será el fin de mi corta vida.

Mi mente regresa no mucho tiempo atrás, a donde todo comenzó; donde me enamore por primera y única vez.

Nací en Laedemor una ciudad amurallada por mi tatarabuelo el rey Lordo II. Soy Noser el hijo del rey Blingot, lo que me convertiría en un príncipe, el próximo heredero a la corona, aunque esto no me interesa realmente.

El segundo día de abril, faltando días para mi cumpleaños décimo séptimo, por la tarde, escape del castillo en donde vivía para juntarme con mis amigos del pueblo, como lo hacía de costumbre. Luego de cabalgar toda la tarde, mientras me dirigía de regreso a casa, vi a una multitud reunida en la entrada de los muros de la ciudad. La curiosidad me llevo a acercarme hasta la puerta grande, desde donde pude ver una tropa de soldados escoltando unos carruajes blancos, los cuales portaban los estandartes del reino aliado Marsaflot.

Cuando ingresaron a la ciudad, en las trompetas sonó armoniosamente una melodía que no conocía, pero los que estaban allí la disfrutaron danzando y dando saltos alrededor de la caravana.

Escuche a unas mujeres rumorear que en ese carruaje venia la futura esposa del príncipe. Recordé que yo estaba comprometido desde el momento que nací, así que esto no me sorprendió en gran manera.

Decidí acercarme a ver mejor de qué se trataba todo esto. Mi vestimenta sencilla fue apropiada para escabullirme entre los plebeyos sin ser identificado, con lo que logré llegar hasta el frente de la multitud. El carruaje estaba cubierto por una cortina blanca y rodeada de soldados, los que no permitían acercarse ni un poco, siendo aquello un principio muy decepcionante para mí.

Mientras uno de los soldados me empujaba para que me alejara, una brisa de aire movió las cortinas y pude ver algo que hasta ahora sigue cautivándome: Sus ojos eran del color del cielo, su cabello era castaño y el viento lo agitaba llevando su aroma a flores silvestres hasta donde yo me encontraba. Nunca antes sentí algo así dentro de mí, su belleza sacudía mi corazón de una manera poderosa. Mi madre me conto muchas historias de amor que no llegaba a comprender, aunque esto era algo ajeno a mi joven experiencia, creo que de esto se trataba.

Mi mirada se cruzo con la de aquella joven y en ese instante sentí una conexión con ella, como si fuéramos el uno para el otro. Sé que sueno como un mentecato, pero yo ya no atiendo a la razón, solo sé que eso sentí.

Hasta ese momento las cosas parecían seguir un curso favorable. Todo estaba arreglado para casarme con ella, así que no tenia de que preocuparme. ¡Qué feliz me sentí! De allí corrí al castillo a prepárame para la presentación real. Tanto me fascinó la idea de estar con ella, que quería que todo sucediera lo más rápido posible.

Al llegar recibí el regaño de mi madre de costumbre, pero esta vez no afecto para nada en mi buen ánimo. Espere bien arreglado por horas en la sala, sin saber, y sin que nadie me informara que aquel día no la vería. Tal vez lo agotador del viaje pospuso nuestro encuentro fue lo que pensé. Aquella noche tardé muchísimo en conciliar el sueño por lo ansioso que estaba.

Al día siguiente mi madre me despertó con la comida del almuerzo servida en la cama. Me había quedado dormido hasta el mediodía, con lo que salté de la cama quejándome porque no me habían despertado antes. Mi madre y su servidora se miraron asombradas a causa de esta extraña reacción mía. Luego de sosegarme me pusieron al tanto de lo que acontecía, dijeron: “El rey aliado ha entregado a su hija, la princesa Florencia, para que el príncipe de Laedemor la tomara como su esposa. Tal como se pactó varios años atrás, en tiempos de guerra, donde Marsaflot era atacada por enemigos y solo uniendo lazos se pudo obtener la victoria. En símbolo de hermandad y paz, sostenida durante ya dos décadas, ha llegado el momento de concretar lo pactado. Esta noche se celebrará un banquete en honor a su llegada, en el cual también se unirá en compromiso a los príncipes.”

Entré al salón principal del castillo con flores en mis manos y me dirigí hasta mi trono al lado del de mi madre. Luego de haber pasado unos minutos de espera, se abrieron las puertas del salón, mi corazón empezó a palpitar como loco esperando verla entrar, pero solo entro corriendo una muchacha que no conocía, debió ser una de las damiselas que acompañaban a la princesa. Esta hablo muy rápido al oído de mi padre y se retiró apresuradamente del salón, luego que ella hizo esto, mi padre se quedo mudo mirándome penosamente. Sospeché que tenía malas noticias para mí, pero nunca imagine lo que unos instantes después mi madre me diría, la princesa había desaparecido, había escapado del castillo. Esto rompió mi corazón despiadadamente. “¿Qué debo hacer ahora? ¿Debo ir a buscarla? ¿Habrá una razón por la que huyo?” esas preguntas daban vueltas incesantemente por mi cabeza los días siguientes.

“El amor y la fe mueven montañas”

 

Habían pasado ya 5 días desde que la princesa desapareció dejando mi corazón hecho añicos. ¿Dónde estará mi querida princesa? ¿Cuál será la razón por la que se fue? Muchas noches no pude dormir debido a estas preguntas.

El recordar aquellos intensos ojos, su piel blanca tersa como la seda y su cabello perfumado que flameaba por el viento, hizo que entrara en mí la necesidad de salir a buscarla por mis propios medios. Conocía gran parte de la ciudad, y aunque sabía que el reino era realmente grande, me prometí buscarla por cada rincón hasta encontrarla. Mientras me escabullía sigilosamente del castillo, con un saco cargado de ropa, me paralizó la presencia de mi hermana menor Gisela quien me observaba turulata.

  • tengo que irme niña, tú no puedes entenderlo –le dije mirándola seriamente.
  • ¿a dónde te vas? ¿Mamá y papá lo saben? –pregunto.
  • No, y no te atrevas a decirles nada. Tú no sabes cómo reaccionarán. –musite, asiéndole una seña para que bajara el volumen.
  • ¿es por la princesa que te vas? Sé que es por eso, porque te noté deprimido desde que te enteraste que ella huyó –canturreaba con su vocecita chillona.

Me di vueltas sin responderle para marcharme, pero volvió a hablar.

  • Ten cuidado y regresa pronto, te quiero mucho Noser. –dijo.

Volví mi rostro hacia ella, quien se despidida de mi regalándome una gran sonrisa y meciendo su manito. Esto me dio ánimos para continuar con el plan de encontrar a mi amor y volver lo más pronto posible a mi hogar.

Apenas pasaron unas cuantas horas de haber salido del castillo, cuando la oscuridad cayó atrozmente. Sería mi primera noche que dormiría fuera de casa y esto me provocaba un terrible miedo a flor de piel. Pero a pesar de todo, logre sobrevivir aquella lobreguez. Desperté a media mañana como tenia de costumbre, al lado mío se encontraba reclinada una muchacha muy guapa, y yo creyendo que era una de las domésticas que me atendía le pedí que trajera mi desayuno, pero ella respondió riendo.

  • ¿qué haces tirado en mi hacienda? ¿acaso eres un ladrón que está huyendo? –dijo mientras tapaba su sonrisa con la mano.

Caí en cuenta de mi realidad y me incorpore inmediatamente. Cuando le estaba por responder, mi estómago sonó tan audiblemente, que apuesto a que retumbo aquel rancho. Ella ante aquel vergonzoso incidente largo una risotada que no pudo contener.

  • Olvidé traer conmigo un pedazo de pan, salí de casa muy apresurado en busca de mi amor y ahora tengo hambre ¿tendrías algo para darme por favor? –le dije.

Ella solo asintió con la cabeza, pero note que quería saber más de mí para recién atender a mi pedido. Con lo que le comencé a contar mi historia, aunque obvie la parte que era el príncipe, pues no quería que eso nos distanciara, ese tipo de reacción era muy normal en la gente. Un momento después se levantó y se retiró sin decir nada, para después de un rato regresar con un gran pedazo de pan y una jarra de leche.

  • Tómalo y vete. Y que tengas suerte en tu búsqueda. –dijo fríamente para despacharme.

Ese día busque en todas las casas de alrededor del castillo. Tenía que ser cuidadoso porque mis padres ya habían notado mi ausencia y los guardias del castillo merodeaban por todas partes buscándome.

Esa noche volví de nuevo a la granja de aquella chica a descansar. Intenté despertarme más temprano para no ser visto por ella y poder salirme de ahí, pero una vez más, no lo logre.

  • si vas a dormir aquí debes ocultarte mejor. Muchas casas fueron irrumpidas por guardias reales, y seguramente sospecharan si te ven huyendo. –dijo estoicamente.
  • Lo sé, y tendré más cuidado. Perdóname que haya vuelto, es que no tenia donde pasar la noche. –respondí avergonzado.
  • Está bien, no te preocupes. Me eh jurado a mí misma, ayudar a los necesitados y a los huérfanos desde el día que mis padres murieron, hace ya cuatro años.

Rápidamente me acero un jarro con leche y un pedazo de pan, y se retiró diciéndome que a la noche me iba a traer algo para cenar. Luego de seguir buscando en vano todo el día, regresé a la humilde casa de aquella muchacha amable. El aroma de la carne asada inundaba la casa. La muchacha me sentó a una mesa y luego acerco una gran porción en una bandeja.

  • gracias eres muy amable conmigo. La comida se ve exquisita, no eh probado comida suculenta desde que escape de mi morada –dije mientras se me hacia agua la boca- Aun no me dices cómo te llamas. –indague luego.
  • Calla, y continua comiendo –contesto sin sacarme los ojo de encima.
  • Debo saberlo, así podré retribuirte lo que haces por mí. –comente. Pero ella desvió la mirada hacia su granero y cambio el tema de la conversación.
  • Este lugar perteneció a mi padre. Él me enseño todo lo necesario para sostenerlo y yo sola he cultivado una pequeña huerta, he criado estos animales y despierto muy temprano para comenzar con los quehaceres diarios.
  • Estoy muy sorprendió. ¿vives sola? ¿Y tu familia? –pregunte sosamente.
  • Si, vivo sola. Mis padres murieron hace cuatro años, creo que esto ya te lo he dicho. Pero descuida –dijo al ver mi rostro cambiar- fue hace mucho tiempo ya. Lamentablemente murieron en un incendio.
Powered by Bullraider.com

Busqueda Web

Búsqueda personalizada

Busqueda solo en editorialrove.com

Loading

Busqueda en toda la web, con especial atención en España.

Ask.com España