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Lama Lung y el Despertar de la Conciencia

Escrito por LUIS COSíO YANA. Posted in Novelas

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luis cosio yana

 

ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS AQUELLAS PERSONAS  QUE SE  HAN DECIDIDO A EMPRENDER LA BUSQUEDA DE SI MISMOS.

--PARA ELLOS FUE ESCRITO--

 

 

 

 

LOS ARQUETIPOS DE MAESTRO Y ALUMNO DE ESTE LIBRO, HAN EMANADO DEL INCONCIENTE COLECTIVO.

MIS RESPETOS A LA GRAN NACION CHINA, MI ADMIRACION AL PUEBLO TIBETANO Y MI AMOR PARA TODOS LOS BUSCADORES DE LA VERDAD.

 

ATTE. LUIS COSÍO YANA

 

 

Capitulo Uno

Muerte en el Tíbet

luis cosio yana

 

La despedida final de un Lama Rimpoche; 

TIBET diciembre De 1958

Las sombras de la noche cobijaban con su manto negro a todo el pueblo tibetano y como era época invernal; la temperatura descendía hasta los treinta grados bajo cero, con ráfagas de frío inclemente que bajaba desde las heladas montañas del Himalaya.En esa noche negra, dentro de un monasterio enclavado en esas montañas y encima de una aldea; un Lama se disponía a entrar en profunda meditación. Ya Se habían terminado  los últimos servicios religiosos en ese lugar  y todos se recogían en sus habitaciones, Poco a poco todo iba quedando en silencio.

El Lama Tsering LhondupRimpoche sabía que era su ultima noche en este mundo y por esta razón se encontraba muy triste, miró con melancolía su habitación y en ese aposento especial por ser un alto Lama: encendió sus últimos inciensos y acto seguido, se asomó por la ventana para ver su amado Tíbet por ultima vez, pero con sus cansados ojos, y la oscuridad que reinaba en aquel lugar muy poco podía ver; apenas divisaba  unas pequeñas columnas de humo que salían de las casas de la aldea que estaba justo abajo del monasterio, alcanzaba a ver sólo algunas tenues lucecitas. Con mucha tranquilidad se retiró de su ventana y  se sentó en la postura de meditación vajra y comenzó  a relajarse profundamente ¡Tenia mucha práctica el hombre! y se fue sumergiendo  en un trance profundo. ¡Estaba utilizando poderosas visualizaciones en el entrecejo!  En postura de meditación y concentrado en su pantalla mental; visualizó a sus guías: reverenció y dio gracias a todos los Budas,  a las viajeras celestiales y a su yidam, que tanto lo habían ayudado en su camino espiritual.  Y luego comenzó a viajar a los cuatro puntos cardinales para despedirse y  bendecir a todos los seres sintientes a su paso. Su mente se mantenía muy  alerta por excelencia y seguía registrando aun los sonidos del mundo exterior; sabía que los monjes apagaban candiles y velas, aunque había velas que mientras el monasterio funcionara, deberían de permanecer encendidas; esas velas jamás deberían de extinguir su luz… Eran símbolos de la eternidad del espíritu y simbolizaban también la luz-conciencia que disipa toda oscuridad, además de simbolizar la sabiduría siempre presente.

El monasterio iba quedando en una semioscuridad, el bullicio y las voces se iban apagando poco a poco mientras el Lama profundizaba más y más en su última meditación. Con  vigor se  fue adentrando en si mismo, pero mantenía un admirable estado de alerta, y así una intensa vigilancia era mantenida voluntariamente dentro y fuera de él mismo. Muy dentro del Rimpoche, la conciencia ya ardía como una potente antorcha, mientras seguía despidiéndose de todos aquellos que conoció en su última encarnación; se despidió de sus guías terrenales: se despidió del abad de su monasterio, se despidió del Karmapa Lama, del Panchen Lama, y con cariño se despidió del amado Dalai Lama. Finalmente se enfocó en su amado adepto Lung… a él le tenia una despedida llena de amor; porque el joven Lung, siempre lo motivó a hablar del Dharma una y otra vez. Afuera el silencio reinaba, pues todo había quedado en quietud y el Lama hacia su ultima despedida, ahora se despedía del muchacho, asegurándole que lo esperaría allá hacia donde se dirigía y en ese estado visionario, con un gesto de paz, puso en las manos de Lung un emblema distintivo de su familia, se lo regaló, y luego  unió  cariñosamente su frente con la frente de Lung y entonces toda imagen comenzó a desvanecerse. Las despedidas habían terminado y Ahora se preparaba para  iniciar la meditación en el Buda amitabha;  para desengancharse del mundo físico y poder partir hacia otras esferas de conciencia.

El espíritu ya comenzaba a abandonar el maltrecho cuerpo del venerable, que  apenas comenzaba a perder calor. Durante el proceso de morir conciente; el Lama no perdía la sonrisa, porque finalmente  luego de vagar en samsara por miles y miles de vidas; estaba ascendiendo por la espiral de la evolución. Por fin se estaba yendo de una vez por todas; todos sus apegos fueron cortados en vida y el deseo se había extinguido en vidas atrás y entonces comenzó su ascenso a otras dimensiones de la conciencia.

Su cuerpo se fue vaciando de él, la vida se le fue extinguiendo, tal  como la llama de una vela que está punto de terminar y apagarse y luego  soltar un humito.Así el verdadero ser del lama iba cruzando el umbral que separa a los vivos de los muertos. El cuerpo moría poco a poco, su ritmo se fue ralentizando cada vez más, la respiración ya  era imperceptible,  otros niveles de operación del cuerpo  fueron descendiendo y  apagándose, el cuerpo comenzó entonces a perder mas y mas  calor y se fue enfriando ¡los pies ya estaban frios!  Al fin se desconectaron todos los sentidos.

Sucedían muchas cosas dentro de ese cuerpo moribundo, la potente conciencia del Lama estaba causando una revolución interna, pues se estaba desligando de toda conciencia que sostiene, mantiene y preserva la vida de un cuerpo humano !Estaba muriendo!.  Y en su paso final de ese proceso de morir conciente; su conciencia abandonó toda imagen, toda idea, todo pensamiento, y se fue  hundiendo en el vacío, y  paradójicamente este vacío tenia forma de una espiral luminosa que  lo fue jalando  fuertemente; cada vez más y más hasta que se lo tragó, y el alma del Lama se desapareció, Se había ido a otras dimensiones. Su conciencia finalmente había abandonado al cuerpo, algunos remanentes de esa conciencia permanecerían en el cuerpo por algunos días más…el corazón  estaba detenido, ¡ya no latía!  ¡La respiración se había detenido también! ¡Había pasado por una  corta agonía! y al final de todo, el cuerpo ya  estaba muerto; quedó  vacío de él.

 

Al día siguiente, por la  mañana muy temprano...

Los monjes se habían llevado una desagradable sorpresa, pues en esa  fría mañana aún cuando no salía el sol, ¡La muerte había llegado de visita! varios monjes se dieron cuenta de que el Lama Tsering Lhondup  Rimpoche había muerto sentado, había dejado este mundo en el transcurso de la noche, en plena postura de meditación, sentado en flor de loto. Se dio la voz de alarma y el abad fue puesto al tanto de lo sucedido, hubo sorpresa por la muerte del Rimpoche, pero aun así se hicieron los preparativos rápidamente para los ritos fúnebres en ese mismo día, ya que no había tiempo que perder, el monasterio estaba siendo desocupado desde hacia varias semanas atrás; todo estaba preparado para partir al día siguiente y tendrían que apresurar el asunto del Rimpoche.  Los internos de ese monasterio intentarían salvar sus vidas del enemigo invasor, pues la china comunista había  decidido invadir Tíbet  a toda costa y claro que lo estaban logrando con mucha facilidad, pues Tíbet estaba mas que nada, poblado por gente que amaba la paz y que sólo buscaban el despertar de la conciencia. Mientras esto sucedía, ahí  dentro del mismo monasterio, en ese preciso momento, varios monjes atizaban con boñiga de yak a los hornos del gran salón, iniciando con eso  el calentamiento de una parte del monasterio, pues pronto comenzaría la última reunión dentro de ese gran salón central. Por momentos,  el humo apestoso invadió algunos de los recintos adyacentes a ese gran salón central de ceremonias; entre ellos a la capilla y a varios salones que se encontraban muy cerca a ese gran salón. Era preferible mil veces ese humo hediondo,  al intenso frío que reinaba ahí, justo en lo mas alto; en las montañas tibetanas. El Lama Rimpoche fue llevado por al menos seis monjes, cuidando de no maltratar el cuerpo del venerable, lo trasladaron desde su dormitorio hasta la capilla mortuoria de ese gran monasterio, y El Lama fue acomodado  rápidamente en la capilla por los monjes, que lo acostaron en la postura de león tumbado,  al mismo tiempo que otros  monjes encendían las velas, y acomodaban el incienso. Los músicos fueron llamados, y también llegaron altos Lamas que orientarían al muerto en su viaje por el mas allá,  y  muy pronto comenzarían los ritos fúnebres.

 

Lamas incursionan en los bardos

Ya en pleno apogeo de los ritos funerarios, Los  Lamas telepáticos contactaron al Lama muerto para hablar con él, lo encontraron en el primer bardo; ahí andaba vagando, tratando de reconocer el estado de conciencia en que ahora se movía. Los bondadosos lamas lo buscaban  para ayudarle a realizar la transferencia de la conciencia desde la región de la muerte hasta el reino celestial de la felicidad. Los Lamas lo ayudaron a terminar con la meditación  en el Buda Amitabha, mientras uno de esos Lamas pedía ayuda emergente al Buda Avalokitesvara, para que les ayudase en tan grande empresa.  Por su parte, el Lama recitador hablaba con cariño a quien fue su compañero de viaje por tantos años y seguía en plena recitación del bardo thodol  mientras la música sonaba como de ultratumba, lenta, intensa, que alteraba la percepción de todos lo que estaban ahí, en esa procesión funeraria. Existía un gran detalle: el muerto no era un monje común,  sino un venerable Lama y las esperanzas de que se zafara de la rueda de la reencarnación eran muchas, por eso apuraban, y ralentizaban la lectura… pero por momentos todo parecía una obra de teatro, en donde las emociones y los estados alterados de la conciencia abrían los portales del mas allá, y los monjes no tenían curiosidad para ver que veían, o a quien miraban; no era por curiosidad ¡Lo que menos deseaban era encontrarse  al temible señor de la muerte: yamarajá! lo que si buscaban era encarar al Lama recién fallecido y ya una vez frente a él… ¡Decirle que ya había pasado a peor vida!. Todos se daban una prisa lenta, porque la  fusión era muy posible en los primeros momentos de la muerte; aquí existen más posibilidades  de fundirse con la luz clara. Cuando se muere, se desciende, se profundiza en esos bardos, y si usamos una analogía: esta seria como ir bajando un pozo; al principio estas casi arriba, conforme más vayas bajando, más te alejas de la posibilidad de salir y ya al final de la séptima semana de la muerte, ¡Es casi imposible salir de ahí!... porque te encuentras en el fondo… ¡Pero del fondo! ¡Total y plenamente refundido! y es prácticamente imposible que te vayas al mundo del devacan de manera campante. Sólo queda la única opción de volver a la vida de nuevo.

Los Dos poderosos enlaces

Y así había dos contactos; dos poderosos enlaces desde este mundo hasta el mundo de los muertos, uno a través de la telepatía y el otro a través del sonido,  y estos enlaces con el Rimpoche son simultáneos, porque cuando el Lama Santmen habla en el oído izquierdo del Rimpoche: las palabras viajan hasta lo mas alejado de la misma conciencia del muerto, ya que el cuerpo sin señales de vida aun mantiene una débil y lejana unión con la conciencia a través del oído. Imagina que es como si se  utilizaran teléfonos celulares muy modernos que no fallan y se comunicaran desde el polo sur, hasta el polo norte, de lado a lado del mundo,  atravesando la señal, miles y miles de kilómetros,  o también como si se diera una comunicación telefónica desde la tierra hasta Marte: una voz habla desde el polo sur o de la tierra y un oído escucha muy a lo lejos. Los recién muertos aun siguen escuchando, el oído aun está conectado con la conciencia, ya que para los estudiosos tibetanos  es muy sabido que el oído sigue escuchando aun después de Haber muerto el cuerpo: hasta por los tres días siguientes al deceso. Y aparte del contacto con la voz;  en ese mismo instante, como un segundo enlace en acción: los poderosos Lamas habían penetrado en esas  otras dimensiones de la conciencia  y con la ayuda de la telepatía ayudaban  al Lama muerto a confrontarse con  el hecho de su propia muerte y  además le ayudaban a realizar la ultima meditación en el Buda amitabha.

La lectura del libro tibetano de los muertos

El Lama Santmen  continuaba hablando con respeto y cariño a quien había compartido su tiempo de vida con todos en el monasterio.

OH venerable Tsering Lhondup,  ahora te encuentras en el  primer bardo del mas allá, La muerte te ha acontecido, ¡Estás frío! ¡Estás muerto!... has dejado una vez mas un cuerpo humano, tu conciencia se ha liberado por fin de las ataduras terrenales, ahora eres la quintaesencia del espíritu; en donde el buscador de la verdad se encuentra desnudo, sin forma alguna,  en donde el espíritu: no posee más un disfraz que lo desoriente y lo confunda. El cuerpo físico e ilusorio tuyo alguna vez, será arrojado a los pajarracos que lo devoraran con mucho deleite, pues ya no te pertenece. Ahora  venerable señor: déjame decirte algo muy importante: si pierdes los miedos y agudizas tu conciencia podrás darte cuenta de que tú; el buscador y lo que tanto buscaste en toda tu vida: son una misma cosa. OH venerable señor; tu conciencia se haya desorientada por el cambio de las dimensiones, pero te encuentras entrenado para desenmascarar el velo y atrapar a tu mente generando las imágenes que ahora  te están envolviendo. Has desarrollado la visión penetrante, ahora puedes descubrir que tras todas las imágenes presentes; está tu mente alucinada. Las Visiones emergen sin lógica alguna, ¡Pasado, presente y futuro están colapsándose! una avalancha de imágenes sin orden alguno, se presentan  caóticamente por el poder alocado  de tu mente; que es  inconmensurable. Ahora  la fantasía, la imaginación, la memoria y la falta  de un cuerpo físico que experimente una percepción clara; te arrastran de visión en visión, pero ya conoces el funcionamiento mental. Fuiste un buscador genuino de la verdad, en este momento estás frente a la verdad misma, no desaproveches la oportunidad y fúndete de una vez en la luz clara, al igual como una gota de agua que cae en el océano; fundiéndose, perdiéndose de vista. Deja que los demás seres formemos cadenas inmensas de ayuda, ¡tu libérate! no permitas que la compasión te atrape de nuevo y te mantenga preso en este mundo del samsara; ya hiciste tu trabajo aquí mientras viviste, por favor vete, libérate, ¡Abandónanos por piedad te lo pedimos! pues el bodhisattva también tiene derecho a liberarse, y a descansar de este mundo diabólico como tantas veces lo  nombró el amado maestro Hui Neng. OH venerable señor ahora los elementos que se unieron gustosos para formar tu cuerpo; se están desatando, se están desintegrando, y las conciencias celulares que formaron tu cuerpo, esas que mantuvieron con vida a tu cuerpo, ahora son libres de formar otras asociaciones, con otros cuerpos aquí y ahora.  En el pasado tomaste vida de la vida, ahora te ha tocado brindar vitalidad, fuerza e inteligencia y vida a otros seres. 

La lectura les tomó un tiempo mas y luego se constataron las señales en el cuerpo del Lama, este denotaba que la conciencia había sido transferida a los paraísos de la felicidad, los Lamas telepáticos habían visto en el mismo astral que el venerable se había fundido con la luz clara, el Buda Amitabha vino por el, Avalokitesvara en su infinita compasión permitió, favoreció la transferencia de la conciencia para que el Rimpoche dejara de vagar por los seis bardos de la existencia cíclica. Se suspendió de inmediato la lectura del bardo thodol, Los Lamas se levantaron;  la transferencia de la conciencia se había logrado muy rápido, el Lama Tsering era un alto oficiante tibetano, desde niño había trabajado el asunto de la conciencia, y de la muerte, sin contar sus miles de vidas en búsqueda de la verdad, Razón para encontrar la salida de este mundo fundiéndose en la luz clara, ¡El encuentro entre la luz espíritu con la luz universal estaba dada!

Los Lamas en sus meditaciones acompañaron  a Lama Tsering hasta la fusión, su registro akasico no mostraba más vidas futuras, por fin se había liberado de su mente ahora el Lama se encontraba más allá del mismo nirvana y más allá de samsara ya que la emancipación había acontecido. 

El mejor amigo del Rimpoche se encontraba triste

Durante ese rito fúnebre había alguien  que estaba desolado por dentro, un discípulo del Rimpoche se encontraba presente, y fue testigo de la labor tan intensa de los Lamas por sacar al Rimpoche de los bardos y este  era  el joven Lung que lloraba en silencio la partida de su amado maestro. Todos comenzaron a retirarse, pero Lung Se sentía embargado por una profunda y dolorosa soledad, tanto que le pesaban los pies y no quería moverse de la cercanía del cuerpo de su amado maestro.  Sentía que se había quedado totalmente sólo, amaba a su maestro, pero este ya había partido, su inmenso dolor lo taladraba por dentro y de este sentimiento exacerbado surgían duros cuestionamientos ante la vida misma. ¿Por qué se fue el Rimpoche? ¿Por qué no se quedo un poco más?, ¿por qué lo acompañó en el Dharma  sólo un pequeño tiempo?  ¿Por qué lo había dejado solo? Sentía que se asfixiaba, no podía digerir la situación,  Se sentía poseído por las desgarradoras emociones depresivas que matan mucha gente con facilidad. Se preguntaba en sus adentros “¿De que me sirve tanto estudio si me trastornan  fácilmente  las emociones de tristeza?”  En fin el muchacho estaba muy dolido. Este monasterio no se caracterizaba por las reglas tan rígidas de otros monasterios, se permitían libertades que muchos otros  monasterios no tenían,  sólo mantenían rígidas costumbres respecto a la meditación. Para ellos Buda era un iluminado  que ha guiado a la humanidad por los senderos de la luz, sacándolos de la oscuridad de la inconciencia, llevándolos al pleno despertar de su esencia espiritual, pero sabían muy bien que  el Buda sakyamuni no era ningún dios. El Lama Rimpoche recién muerto  había llegado a la ancianidad, había dedicado toda su vida a la búsqueda espiritual, ¡El era el logro de un pueblo! no era un logro individual, el pueblo tibetano  deseaba con toda el alma lograr la liberación de todos los seres sintientes en este mundo y ese fue el trabajo sincero que llevó acabo  el Rimpoche durante toda su vida. Se terminaron los rituales fúnebres y todos los internos se retiraron del recinto sagrado, y quedó vacío, los monjes y Lamas se retiraron a sus obligaciones diarias mientras los inciensos aún ardían y  las velas iluminaban todo lo que había ahí; figuras y estatuas de los Budas, pinturas hermosas y mándalas de todo tipo.  Los descuartizadores de cuerpos se quedaron a solas con el Rimpoche, ya que había que prepararlo para llevarlo a la montaña de la muerte.

 

El cortejo fúnebre

El Lama había decidido que su cuerpo físico fuera ofrecido a los buitres en las  afueras del pueblo en un acto público,  y a pesar de la amenaza china, el abad decidió cumplir la última voluntad del Lama Rimpoche.

Sólo los altos personajes en Tíbet tienen  derecho a la costosísima

 cremación, los monjes y personas comunes son descuartizados en las montañas y ofrecidos a las aves carroñeras, que esperan ansiosas los cuerpos ofrecidos,  los indigentes  no tienen ni ese privilegio, estos muertos van directo a las aguas para que los peces se los coman ¿pues quien pagará por los servicios a esos muertos?

 El Lama merecía la cremación, pero el decidió brindar su cuerpo a los animales así lo se lo había hecho saber al abad una y otra vez.. Al Rimpoche La gente lo conocía como el maestro tántrico que vencía a la muerte llevando hasta  las mismas puertas del mundo celestial a cada fallecido que había guiado. Siempre dio sus servicios en el pueblo a las faldas del monasterio, se confiaba mucho en él. El Rimpoche había nacido en ese pueblo muchos años atrás, y fue descubierto como la encarnación viva del Lama Tenzin Drumen y  fue llevado al monasterio a muy corta edad y después ya de adulto se dedicó al trabajo de guía de los muertos que cruzan al más allá sin haberse dedicado a la vida espiritual.El Lama Rimpoche había sido llamado por muchos hogares de ese lugar siempre que tuvieron un difunto en sus familias.

Los monjes sacaron el cuerpo y lo llevaban a la montaña. La gente que conoció al Lama caminaba acompañando al difunto hasta su ultima morada, el cielo estaba nublado, el frío no era muy intenso. Las gentes estaban bien abrigadas, aunque eran gente fuerte de gran resistencia al frío infernal que hace en esos lugares tan altos. Finalmente El cuerpo del lama fue llevado hasta una pequeña explanada a las afueras del pueblo en donde se cortó en pedazos y se ofreció al Buda, a los espíritus, y a los buitres. Y por las ironías de la vida,  el difunto que  había sido un Lama que oficiaba las misas de los muertos: ahora  estaba muerto y se encontraba frente a los carroñeros de ese lugar que ya comenzaban a pelear por el cuerpo.  Allí quedó finalmente  el cuerpo vacío de quien había sido como Caronte… llevando  incansablemente las almas de esta orilla... hasta la otra orilla.

 

 Luego de un día largo,  muy cansado y triste

Después de un día cansado, agotador y triste, ya por la noche, luego de que el Rimpoche había muerto, y había sido  despedido; Lung sentía y pensaba que todo había terminado. El Rimpoche ya no estaba, nunca mas le vería, y comenzaba a sentir la dolorosa ausencia. Su mente lo llevó al pasado cuando llegó por primera vez al monasterio, fue llevado por su padre a la edad de ocho años siendo el primogénito de esa familia tibetana, ahí vio por primera vez  al Rimpoche y se quedó impresionado por su cautiva personalidad, ¡Tan apacible! ¡Tan sereno! con los demás Lamas sentía un muro en medio, un obstáculo invisible que impedía la convivencia. Algo sucedía con ellos en otros niveles de percepción; no eran del todo amigables, aunque tampoco eran irrespetuosos, tal vez poseían un ego engrandecido o eran demasiado fríos, apagados, sin vida; tanto que no alcanzaban a notar  la falta de alegría en si mismos. El Rimpoche era diferente, era un cielo abierto, siempre con una sonrisa, nunca jamás lo vio discutir con alguien, Aunque se enfrascaba ferozmente  en algunos debates nunca permitía que las emociones lo traicionaran y mantenía siempre el respeto por sus adversarios. El Rimpoche había reconocido en Lung a un antiguo compañero de viaje de su enorme pasado, habían compartido muchas veces parte del camino hacia la liberación en vidas pasadas, habían andado en Egipto, en México, en Argentina, en Inglaterra, en India, en Canadá etc. tanto el Rimpoche como Lung habían decidido permanecer juntos en su camino a la eternidad, los juntó el karma y el Dharma una y otra vez. Ahora luego de tantas enseñanzas, de tantos desafíos en compañía de su maestro, luego de tantas cosas hermosas, ahora Lung estaba solo, terriblemente solo, sin su amado maestro. La mente lo traicionó una y otra vez haciéndole ver la inutilidad de seguir viviendo, se sentía desamparado y terriblemente solo, quería seguir a su maestro hasta el mas allá y compartir su destino con él sea cual fuere. Sentía coraje y hasta odio por el Rimpoche, cómo se había atrevido a irse, cómo lo dejó solo, porque no le enseñó la transferencia de la conciencia para seguirlo hasta la nueva morada y así seguir juntos.Ahora en  una gran soledad, Lung pensaba y pensaba en quien se apoyaría para seguir andando en su camino  hacia la iluminación. Su deseo de convertirse en Lama oficial se vio truncado momentáneamente por su maestro muerto y un monasterio que en pocas horas más estaría vacío.

 

Y   Lung  comenzó a recordar

Recordó con dolor la noche anterior a la que falleció el Rimpoche,  esa noche el Lama lo había llamado a su habitación y platicaron larga y tendidamente sobre la muerte, y en esa platica le anunció su partida, utilizaría técnicas de respiración secretas Para desconectar cada uno de sus sistemas vitales,  detendría  el corazón y la respiración, y así enfrentaría a la muerte de manera voluntaria con plena conciencia. Se llevaría su conciencia, la recogería de todo  chacra, de todo canal y la llevaría hasta la coronilla y así se escaparía, había practicado phowa desde  siempre,  con tanto conocimiento  para el era fácil provocarse la muerte.

El Rimpoche le dijo a Lung que no se había cansado de vivir, sólo que ya sabía que esa era su última noche. Desde su nacimiento,  los astrólogos habían predicho que moriría antes de que se cerrara por siempre su amado monasterio en el que había pasado varias décadas. Rimpoche en sueños se dio cuenta que ese era el momento preciso para abandonar el cuerpo y se lo comunicó a su adepto Lung de quien se despidió cariñosamente, y  en un acto irracional abrazó a su amado adepto y le dijo que esa noche  se iba a otras dimensiones de la conciencia, y que jamás lo dejaría solo, se contactarían por medio de visiones, estarían comunicados hasta el día en que él partiera también. Mientras tanto le pidió que dominara el arte de la transferencia de la conciencia, los sueños lúcidos y la autohipnosis  ya que luego por medio de estas prácticas podrían comunicarse de manera mágica siempre que estuviera en dificultades graves. Su amado maestro le comunicó varios secretos que debería de guardar muy bien, y le entregó sus escasas pertenecías;  su amado collar con la imagen del Buda en el centro, otro con la imagen del Dalai Lama, su rosario de 108 cuentas, su tazón para el tsampa, su taza para te de mantequilla, unos amuletos, en fin todo lo que un Lama posee y que podríamos resumirlo a nada; porque saben que nada se llevaran cuando mueran y con ese abrazo lo despidió para siempre. Esa noche Lung  se fue caminando lentamente desde las habitaciones del maestro hasta su dormitorio a sabiendas de que jamás volvería a ver a su maestro tan vivo como lo acababa de ver.

Luego de recordar por un rato más, Por fin ya cansado, agotado y muy triste se quedó  dormido. AL DÍA SIGUIENTE COMENZARÍA EL ÉXODO, una huida dolorosa y muy peligrosa. Todos estaban muy tristes pues al día siguiente tendrían que abandonar su amado monasterio.

 

 

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