Taxi

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Taxi

Mi padre murió en un absurdo accidente doméstico: lo encontré tendido en el piso; un hilo escarlata manaba de su frente, a su lado una botella de champagne derramada y mas allá el corcho asesino. Dos horas después, mi perro se presentó a casa extrañamente alterado y con el hocico cubierto de espuma. Yo, no podía posponer mi juego semanal de póker (hacerlo, podría traer graves cambios en mi vida) soy muy supersticioso y cualquier modificación me produce pánico; por ello, dejé a cadáver y perro rabioso encerrados en el patio de casa. Sin embargo, no pude sacarlos de mi cabeza y la partida se echó a perder… Conducía mi taxi de vuelta al lugar de los hechos, cuando me vi solicitado por un brazo extendido. Como soy un profesional, tuve que recogerlo.

Buenas noches: ¿A dónde puedo conducirlo?

No importa, sólo sáqueme de aquí

Aceleré de inmediato; no me fuera a ver envuelto en alguna situación embarazosa. Además debía complacer al cliente.

Tiene usted algún problema, pregunté, después de esperar con prudencia algunos segundos.

Los problemas me tienen a mí; pero no se preocupe, nadie puede ayudarme.

No diga eso. Suena demasiado pretensioso; como si fuera usted el único sufriente de este mundo. En ese instante tuve que frenar en seco ante la aparición repentina de una anciana (en un acto condicionado, saqué la cabeza para ofrecerle algunas cordiales exclamaciones en el dialecto cifrado de nuestra empresa pero, al ver semejante despojo humano, pensé que de nada serviría mi afrenta). Tal vez el hombre interpretó mi corrección como una característica racional en mi persona y  decidió contarme su problema:

Soy el encargado de engalanar a los difuntos para su presentación en público; trabajo para  MUERTOS CON CLASE, una funeraria que ofrece paquetes completos para familiares que desean un trato con categoría. Detuve el auto. El hombre me pasó su tarjeta de presentación, grabada sobre un fino papel y en bellas letras doradas, la cual confirmaba su testimonio. Deseé aquel trato especial, pero de inmediato recordé que debía pagar la pensión del colegio de Manuela y cancelar tres letras fechadas del auto que conducía, así que olvidé mi ensoñación y volví a escuchar la voz del sujeto:

Aunque la empresa tiene una buena posición en la ciudad y genera excelentes dividendos, los empleados no ganamos mucho, así que debemos completar nuestro sueldo por nuestra cuenta. Quienes hacen el transporte, cobran propinas por aumentar el recorrido en varias vueltas; los encargados de la sala de velación comercian con licor y algunas frituras; y yo, que me veo a solas con los muertos, no tengo otra opción que alquilarlos por algunas horas a personas excéntricas que les gusta intimar con ellos u otros que simplemente hayan placer en hacer bromas pesadas a sus conocidos. Y ese es mi problema, renté una señora de 40 años a un par de niñas; ambas rollizas, rubias, sonrientes y de impecable presentación. Me inspiraron confianza y ni siquiera confirmé sus datos al registrarlas en la lista de socios; prometieron utilizar el cuerpo para un juego inocente y devolverlo a media noche. Observé mi reloj; marcaba las tres, pensé en la insensibilidad humana que permite semejante negocio. Recordé una escena de mis sueños: me veía tirado sobre el andén frente a mi casa; en paños menores y con dos impactos de bala en la cabeza. La gente se amontonaba para verme, mi padre lloraba sobre el cuerpo inerte, mientras Nerón trataba de quitarme el zapato izquierdo (su único juguete de niñez) y yo, no dejaba de pensar en la incomodidad de que todos los vecinos me vieran en calzones.

Tengo tres horas para encontrarla o voy a verme envuelto en problemas legales. Fue lo que escuché cuando volví a la realidad.

Tras una búsqueda infructuosa en discotecas y  bares, decidí ayudar al hombre con su problema, pues concluí que era víctima de las circunstancias (Me lo imaginé como un pequeño solitario por la negativa de sus padres de brindarle un hermanito y la deformidad congénita de su cráneo; abusado por el abuelo materno, y  al cual se le había negado con burlas paternas el deseo de ser artista plástico; luego del accidente donde murieron sus progenitores, se vio obligado a elegir entre la emancipación a los trece años o los acosos del de Manuel, así que empezó a trabajar como dependiente en una tienda de mascotas, y fue allí donde se obsesionó por  Federico, hijo de su patrón. El dueño descubre su romance y envía de vacaciones a su primogénito, después finge un robo, el cual lleva los huesos de Romeo a la cárcel. Es allí donde aprende todo sobre el maquillaje y sueña con practicar sus destrezas en los grandes estudios de Hollywood, sin embargo, cuando sale del encierro, el único empleo relacionado con su pasión, viene a ser en la prestigiosa funeraria)  así que le dije: Puedo regalarle a mi padre, para que substituya su perdida, está en la barrera de los sesenta, pero usted ha dicho que es bueno en su trabajo.

Claro que lo soy, y no me será difícil eliminar cualquier diferencia.

Extrañamente, al llegar a casa, Nerón se puso dócil ante la presencia del Maquillador, así que decidí dejarlo partir, cosa que agradeció mucho mi pasajero, pues hacía algún tiempo que buscaba una compañía canina. Mientras conducía de vuelta al lugar en donde había recogido al hombre, pensaba en el destino y cierta historia que había escuchado a un orador del canal VISION CRISTO la cual tenía como moraleja que todo sigue un plan prefijado y simplemente somos ejecutadores de él: si el auto se queda sin gasolina en medio de un embotellamiento, es porque no es conveniente avanzar; si un pasajero olvida su maleta, es porque el reencuentro se hace necesario, si alguien decide contarme sus intimidades, es porque yo debo intervenir su vida…

Aunque, hay tres cosas que no entiendo

1. La necesidad divina de otorgarme una pena de veinte años

2. La absurda ley Española, por la cual un Taxi no puede transportar muertos  ni perros con rabia.

3. Que dos niñas idiotas hayan decidido subastar en la Red el cuerpo de una difunta de 40 años, y un magnate Alemán lo comprara por 1 millón de dólares. 

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Martes, Junio 19, 2018

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