Algunos poemas del libro La otra mitad de mi diferencia

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Libro: La otra mitad de mi diferencia
Autor: Carlos Díaz Chavarría
Primer autor costarricense en escribir un poemario feminista

 

I) No más tradición 

Rompamos ya esta nefasta tradición

de ser parte de ese orbe adueñado

de conquistas e intelectos,

conquistador de la lógica

y arcano  marcando territorios…

 

¿Para qué saberme  sujeto universal

de poderío?...,

señor absoluto del lenguaje

y la gramática,

con la libertad sexual

en las venas,

profeta de castrantes discursos

preestablecidos,

ordenador y formador

del pensamiento,

creador de lo propio y ajeno,

¡con la mano bautismal de la historia!...

 

Tradición de inventores,

genios  de la literatura

de primer orden,

exclusivos creadores

de la tecnología,

dueños,

magistralmente,

de femeninas propiedades,

abanderado

por totalitarias presencias,

de firmas fálicas

y cánones en cada esquina,

en este orbe

con olor a masculino:

 

En el ágora,

en  la academia,

 en la política,

en el Congreso,

en la Ciencia,

en la Iglesia,

en el hogar,

en el lecho…,

con leyes,

ideas,

máquinas,

costumbres,

voces,

líneas

y armas para triunfar…,

en donde no se ha dejado

de hablar, oír y escribir,

para hacer sentir sus presencias

como jueces  de la exclusión

y creadores de mitos opresores...

 

¡No!,

no quiero ser parte

de esta creación

hasta que reconozcan

tu marca en la historia,

hasta que te visibilicen,

y sí se atrevan a nombrarte,

y sí te reconozcan,

sexuada,

erudita,

indómita,

humana...

 

¡Cotidianamente imprescindible!...

 

 

II) Lecturas patriarcales 

 

Me han acostumbrado a leerte

en binómicos esquemas,

en donde tu ser se pudre

cada vez que vocifera tu alma…,

Pacos y Lolas de verdugos vestigios

que con grilletes de neuronas

censuran nuestra inteligencia,

y te idealizan tan simple e inerte,

ahogada en la profundidad de la sandez,

demoliendo tu historia en triviales personajes

de cenicientas,

cual reina de aquelarres cotidianos,

barriendo ardores y aspiraciones,

sumergida en versículos patriarcales y

lenguajes opresores,

con el sello de santa, ramera o demonio,

sujeta a los sexistas exilios de la voz…

 

¡Que no nos perturbe la desidia de ese gozo patriarcal!

¡Suficiente!

Hoy quien te lo reclama es mi piel de hombre

despojada de tanta vetusta dictadura masculina…

 

III) Con tu piel dispuesta

 

No interesa desde cuándo te tatuaron

de incongruencias,

de platos,

delantales y desvelos…,

apaleada por manos sexistas…,

porque seguís  aquí,

con tu piel dispuesta,

entre tiempos de cambio vociferando,

y con mi piel dispuesta

para tatuarme

de  tus placeres,

transgresiones

y  liberaciones…

 

IV) Crecientes voces de luna

 

Sé que me faltan poemas que acallen mis incongruencias,

ni tengo en mis palmas los homenajes de lunas que te reivindiquen,

carezco de esos prodigiosos rituales de corazones enardecidos

en donde se escuche el silencio de tus mares y bosques

y me trasporten a lo más furtivo de tus  revoluciones…,

mas poseo este canto compasivo de dolores y denuncias,

una especie de verosimilitud de mis pálpitos,

que en cada línea desborda mi  espíritu entre sinfónicos unicornios

y me acercan más a mis diferencias,

en este océano de insubordinaciones,

sin que me apene el miedo a mis debilidades,

pues me fortalezco en la humanidad de tus impulsos

para romper los silencios que me han deshonrado

y complacerme con cada una de esas sangres

que han transitado por el litigante vibrar de mis pupilas…

Mi escenario es innegable:

¡No me imagino sin tus crecientes voces de luna!

 

V) Piel de luna llena

Como el aire desenfrenado me estremece
el verte danzar entre estas peñas libres de ataduras,
inmensa,

como huracán de altivo paso,

presumiendo tu piel de luna llena,
echada a andar
con la preñez  de conocimiento y emociones…

Tan trasgresora,
no señora con ajenos apellidos,
¡sin ser llamada “mujer de alguien”!,
braceando por las  calles sin dueños,
¡ni de dioses ni de diablos!,
escabullendo las procesiones de silencios,
con el escandaloso jadeo de tu identidad desnuda,
tan engalanada de agua, tierra, fuego y aire…

Tan auténtica,
con el sol creciendo entre tus venas,
cual hoguera de sexual inspiración,
cual hechicera de reconquistas,
animal racional de pasiones,
con el fresco de tu clítoris abierto al bullicio,
con la palabra “virgen” bajo el zapato,
y  trasgresora de etiquetas…

¡Estás en donde tu sexo te provoca!

¡Más vale acostumbrarse!

 

 

 

 

 

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Domingo, Febrero 25, 2018

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