LAS VENTAJAS DE LA POBREZA

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LAS VENTAJAS DE LA POBREZA

 

Un ensayo original de

César Augusto Pinzón Correa

 

 

Normalmente la pobreza se ve como una desventaja, es algo asociado con un mal síntoma social, de hecho, supuestamente los gobiernos tratan de mitigar sus efectos, aunque lo hacen con medidas que al final solo terminan por agudizar la situación. Sin embargo, es hora de ver este asunto desde otra perspectiva, de tener una visión que no solo resulte menos trágica, sino por el contario que destaque con optimismo los efectos positivos de un fenómeno que constituye la realidad socio-político-económica de la mayoría de seres humanos sobre el planeta. En general, el propósito de este pequeño escrito es darle al lector una nueva perspectiva sobre su propósito existencial: liberarlo de paradigmas falsos y desacoplarlo de un modelo de vida que ni siquiera es útil; y mucho menos trascendental.

 

…En materia vivencial

La pobreza es una ventaja porque la escasez de recursos nos lleva a ser creativos, dado que las soluciones aunque estén disponibles, no están a nuestro alcance. Por eso los niños pobres han ingeniado las más novedosas formas de jugar, donde las capacidades físicas se ponen a prueba, mientras que hay una comunicación permanente con los vecinos, porque unos se necesitan a otros para que el juego sea entretenido. En ese sentido se gana en varios aspectos: a) la interacción con otros individuos fortalece el crecimiento del tejido social mientras que le permite al ser humano desarrollar un sentido de pertenencia; b) las diferencias tienen que ser superadas, porque los niños se necesitan mutuamente para conformar los equipos de diversión, en consecuencia ellos aprenden a perdonar y a buscar soluciones a sus conflictos; c) la competencia en el desarrollo de las actividades recreativas convierte a los niños en verdaderos desafiantes de sus límites, pues como a nadie le gusta perder, hay una permanente búsqueda del desarrollo de habilidades, que unos resuelven con el fortalecimiento físico, otros con el uso estratégico de los elementos a su favor, otros con la política y la diplomacia (liderazgo); desde luego hay más elementos favorables, pero no es prudente extender más la discusión, lo cierto es que la pobreza fortalece al individuo de un modo integral.

 

Mientras que un niño rico tiene un vídeo juego que lo constriñe en su desarrollo psico-social, le crea una dependencia malsana, evita que su interés se focalice en asuntos importantes, porque todo el día está pensando en ir al siguiente nivel, superarse a sí mismo, demostrarse que es capaz de lograr una ‘meta’. Al final, quizá logré hacerlo, y como esto no produce verdadera felicidad, va en busca de otro juego, que va a producir un efecto similar; por lo que se encierra en un círculo vicioso que lo aísla de la sociedad, no le permite tener un desarrollo progresivo de sus habilidades, dado que nunca se comparó con otro ser humano del mundo real para descubrir sus fortalezas y potenciarlas o encontrar sus debilidades y trabajar en ellas. En otras palabras, el mundo de los ricos implica soledad, desconfianza e incertidumbre.

 

Para los seres humanos es sano tener un desarrollo social compartido, dado que al ser primates, estamos diseñados biológicamente para ser gregarios, por tanto la interacción colectiva es una necesidad que debe suplirse. De no hacerlo hay riesgo de caer en psicopatías.

 

… Médica y  Psicológicamente

La pobreza es una ventaja, porque la exposición al medio ambiente, sus microorganismos y todo lo que puede causar un aparente daño, es una forma progresiva de fortalecimiento endocrino, cerebral e histológico. A esto se suma una nutrición que incluye -por razones económicas- vegetales y frutas, además de raciones apropiadas de proteína animal (carne) que forman cuerpos fuertes, no solo en lo muscular, sino en materia de anticuerpos, desarrollo vascular, renal, hepático y cardiaco; mientras que el cuerpo se habitúa a dar respuestas simpáticas y parasimpáticas (nerviosas) adaptativas, porque las condiciones existenciales son muy variables, dado que son dependientes del presupuesto.

De otra parte, quienes son alimentados con compotas, jugos artificiales, excesivas dosis de carne, gaseosas, saborizantes artificiales o comida preparada industrialmente, tienen limitaciones en el desarrollo fisiológico, que van a condicionar las capacidades del futuro individuo, mermando su desarrollo biológico de manera grave.

 

Adicionalmente, cuando uno es pobre, enfrenta miedos, angustias: crisis. Desde pequeño nos preparamos para los problemas. Lograr intuir y entender progresivamente que la vida no es algo que se moldea según nuestros caprichos y deseos; mientras que un niño rico tiene asistencia a todo nivel, dejándolo inerme para cuando tenga que enfrentar una situación adversa. Sin lugar a dudas esto genera frustraciones que se manifiestan en un desarrollo psicológico traumático, a niveles insospechados.

 

… cuando se trata de felicidad

La pobreza es una ventaja por varias razones: a) Cada cosa que conseguimos con nuestro propio esfuerzo es un estímulo para seguir avanzando hacia otras metas, mientras quien recibe el pescado en vez de aprender a pescarlo, no puede experimentar la autosatisfacción, porque solo produce felicidad verdadera lo que podemos mostrar a los demás como conquistas propias; b) el establecimiento de relaciones sentimentales es auténtico, porque no hay un interés de por medio, pero cuando hay opulencia, se genera desconfianza, porque no existe la certeza de la atracción; c) la amistad se asume con compromiso porque nace esporádicamente, no como producto de una conveniencia malsana; d) la música, los deportes, el sentido de pertenencia cultural se fortalecen porque son valores sociales que suplen las carencias materiales, por esa razón los pobres amamos de corazón todo lo que nos rodea, quizá porque no lo podemos comprar, pero sentimos que nos representa de un modo sincero, por eso la escasez de recursos nos desapega de modas y estereotipos.

 

En conclusión, los pobres tenemos relaciones socio-emotivas de verdad, nuestros cuerpos son fuertes como robles, nos amamos con pasión porque verdaderamente nos necesitamos. No aceptamos los prejuicios de ningún tipo, y por ello quien quiere ser nuestro amigo es bienvenido al círculo social, en donde hay valores y sinceridad, porque la pobreza nos permite ser transparentes, en virtud que la escasez exige mostrar fortalezas y debilidades, para que los demás entiendan que nuestra humildad se deriva del agradecimiento a quienes nos brindan oportunidades.

 

Los pobres no cerramos nuestra puerta a nadie por dos razones: a) nos sentimos honrados con la visita de cualquiera que venga a nuestra casa y no nos juzgue; b) no tenemos cosas de valor que alguien quiera robar. Por tanto somos más sociables. De hecho, cuando compartimos con alguien una taza de café y un pedazo de pan, estamos entregando algo así como un dólar, lo que representa, en muchos casos, hasta un 70% de nuestro ingreso diario. ¿Acaso el hombre más rico del mundo compartiría con alguien siquiera un 1% de su ingreso diario (millones de dólares)?

Por eso, la pobreza tiene sus ventajas, y si algún día dejamos de ser pobres, por nada debemos olvidar la buena alimentación, la preocupación por la interacción social positiva, la sinceridad como puente de unión interpersonal, la generosidad como principio de vida y la solidaridad como fundamento moral. Quien no actúa así, no puede llamarse pobre, sino que es un desgraciado, y aunque no tenga recursos, ello no implica que desarrolle una envidia que lo convierta en un sociópata.

 

La pobreza es una condición económica que nos obliga a ser mejores personas, a trabajar diariamente, mientras que nos fortalece en lo físico y en lo mental. Nos otorga la oportunidad de lograr autosatisfacción, cosa que los ricos no llegan a conocer, porque muchos de ellos no realizan un esfuerzo diario que les demuestre a sí mismos de qué están hechos; por tanto, la felicidad podría estar asociada a la pobreza, más allá de lo que muchos piensan. Para ser pobres y ser felices debemos aceptarnos sin comparaciones envidiosas, no tenemos por qué ambicionar los elementos materiales que condicionan la vida de las personas, y debemos advertir en el conocimiento y el desarrollo de habilidades una forma de subsistencia que nos convierte en los héroes del día a día, porque somos capaces de soportar cargas que un rico no podría. Llevar la pobreza con dignidad es un logro en sí mismo, del que debemos sentirnos muy orgullosos.

 

¿Acaso tener la mente ocupada resolviendo el día a día es algo malo? Por el contrario, debemos sentir lástima de aquellos que no tienen preocupaciones ni metas, porque ellos serán víctimas de su propio sedentarismo, el cual tratan de compensar equivocadamente, con alimentación inadecuada, relaciones falsas, internamiento en un mundo irreal; lo  que al final solo conduce a una vida de frustraciones médico-psico-sociales, que son males peores que la escasez, porque en muchos casos son irreversibles. Entonces, la pobreza es una fuente de satisfacciones que construimos con dignidad, mesura y sabiduría; variables totalmente opuestas a la envidia, que es el origen de toda insatisfacción.

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Lunes, Febrero 19, 2018

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